https://prezi.com/p/vz3vxobmpkue/?present=1
Al comenzar la clase, leímos dos puntos principales sobre el Anexo II de Orientaciones Metodológicas y para la Evaluación, uno de ellos era “deberían evitarse actividades estandarizadas, de ejecución colectiva simultánea, con resultados únicos que suponen requerimientos uniformes para todos”, es decir, como maestros de Educación Infantil debemos evitar que los alumnos del aula hagan las famosas fichas. Debemos ser innovadores y hacerles experimentar y disfrutar con los nuevos aprendizajes, no solo hacer fichas. El siguiente punto de las metodologías era “Se deben así evitar atribuir etiquetas y calificativos a la conducta, comportamiento, rasgos de personalidad de los niños, etc. y no realizar valoraciones en función de las capacidades y características personales aspectos tan sujetos a cambio en estas edades”, lo que nos llevo a leer un artículo que nos entregó Josetxu sobre el efecto Pigmalión.
Este efecto sucede cuando juzgamos y etiquetamos a las personas prematuramente lo que hace que sus comportamientos estén condicionados. Nos comentó Josetxu que tendemos a prejuzgar, por ejemplo, si un alumno se porta mal ya creemos que es malo. También hablamos sobre el efecto halo, que es algo parecido a lo anterior, tendemos a prejuzgar generalizando el resto de las características de la otra persona.
Durante la clase nombramos a varios autores como Freinet, pero Josetxu se centró en Montessori y criticó su método. Se podría decir que este método es tan conocido actualmente porque las palabras “libertad, autonomía, creatividad...” motivan a las familias a aplicarlo con sus hijos.
Cuando se iba acercando el final de la clase, Josetxu nos entregó un artículo del periódico de La Nueva España sobre el método KUMON. Este método fue muy famoso hace unos años porque se creía que ayudaba a obtener buenas notas en matemáticas sin dedicar mucho tiempo al estudio y con el mínimo esfuerzo. Este consistía en hacer que los niños hicieran operaciones matemáticas muy simple, al ver que sabían hacerlas, se motivaran y desaparecerá su frustración ante las matemáticas aumentando así sus ganas de conocer otras cosas. De esta manera los alumnos irían dominando el calculo desde la base hasta las operaciones más complejas. Josetxu lo critico y dijo que no se podría llamar método didáctico ya que, el propio artículo dice que fomenta un aprendizaje autodidáctico, y en el momento en el que hay un aprendizaje autodidáctico no se puede considerar método.
No hay comentarios:
Publicar un comentario